Los espacios abiertos, además, permiten ganar amplitud visual y, por lo general, consiguen que las estancias tengan más luz y aire, o, al menos, que den esa sensación.
Las cocinas, por ejemplo, abiertas al salón –“open concept”-, son el mejor exponente de esta tendencia que se mantiene y sigue al alza.
2.- Se mantiene lo curvilíneo: tanto en sofás, como en sillas y mesas y otros muebles grandes, como en adornos y piezas ornamentales.
Lo redondeado y sin aristas es sinónimo de amabilidad, dulzura, cercanía… Las curvas otorgan suavidad y fluidez a los espacios y vuelven a ser protagonistas en el diseño de interiores de este año.
Las formas torneadas añaden un toque elegante y de sofisticación a cualquier habitación y aportan sensación de comodidad, armonía y confortabilidad. Invitan a estar y a quedarse, crean ambientes acogedores y más relajados y envolventes.
Así lo proclama también la filosofía Feng Shui, que rechaza las líneas angulosas, por considerar que los picos restan calma y paz interior a los espacios y a sus habitantes, generando estrés y ansiedad.
3.- Ensalzamiento de lo artesanal: las piezas artesanales de autor hechas a mano, que las hace únicas y exclusivas, comenzaron a revalorizarse en la pasada temporada y vuelven a estar en boga. Lo manual, lo artístico, la sencillez de lo hecho a mano, que desprendan sencillez, cercanía, calor…